Las técnicas de inmovilización permiten la separación del biocatalizador del medio de
reacción, permitiendo su reutilización en varios ciclos de reacción. Junto con lo anterior,
estas técnicas también permiten modular la actividad catalítica y la selectividad de las
enzimas como también mejorar la estabilidad del biocatalizador, un aspecto fundamental
para su aplicación industrial como catalizadores de procesos.
